Alguna fuerza más allá de nosotros nos colocó en este mundo como hermanas. Tenía 4 años cuando llegaste a mi mundo. Tardaste mucho en hablar y yo ya tenía 8 años. Observaba tus primeros pasos y tus primeras palabras y me preguntaba cómo es que tardabas tanto en hacer lo que yo hacía tan fácil, Observaba como te aislabas en un rincón mirando a un punto y lo único que se me ocurría era imitarte, yo quería que me miraras, que me tomaras en cuenta, que te enteraras que existía, pero no había manera, y recuerdo que pensé que podría crear una especie de lenguaje solo para las dos. Entonces me miraste y poco a poco comenzaste a imitar a tu manera mis juegos, pero sólo te interesaban por corto tiempo, y yo me frustraba, pero nací con un temperamento bastante empecinado y seguía intentando que me hagas parte de tu mundo. Comenzabas a decirme cosas que no entendía pero yo las repetía y me mirabas, entonces me regalabas ese tipo de sonrisa que solo tú eres capaz de regalar y así pasaron los años,...