Hace una semana cumplí 47 años y sonrío al escribirlo porque aún me entusiasma mucho la vida, es verdad, aún tengo la dicha de mirar las nubes y encontrarles formas, bañarme en la lluvia sin pensar mucho en que a mi edad puedo agarrar una pulmonía y me regrese el asma, aún por las mañanas me asomo a la ventana despertando y me alegro de escuchar a los pájaros cantar, y doy gracias, y en dar gracias se me pueden ir quince minutos, mas los quince que me tomo en meditar y hacer afirmaciones positivas para estar más en paz que neurótica, unos días lo logro y otros no. me miro en el espejo por las mañanas y me gusto más que antes, porque antes no me quería tanto ni me aceptaba como soy, porque mi autoestima no era ni la mitad de lo que es hoy, porque veo mis patas de gallo y sé que son una muestra maravillosa de que me encanta reírme a carcajadas y gesticular demasiado, igual y me veo defectos pero no les doy tanta importancia, no imagino tanto el futuro lejano pero sí me hace mucha ilus...